domingo, 18 de octubre de 2009

PLUTON EN LA CASA XI



La casa 11 está asociada con el concepto de amistad. Por amistad no se debe entender
cualquier tipo de relación sino una unión fundamentada en la confianza mutua, basada
en unos valores estables que no son sólo intereses externos. Las personas que son muy
compinches durante una temporada porque tienen una meta externa común no son
necesariamente amigos. En caso de fracasar en la consecución de esta meta, los
supuestos amigos pueden llegar a convertirse en enemigos. También se ve a menudo
que los llamados amigos se desvanecen cuando aparecen dificultades. Los verdaderos
amigos están en todo momento ahí y siempre están de mi parte porque me conocen:
tienen mi confianza y yo tengo la suya. Esto tiene un profundo valor espiritual. En
toda verdadera amistad hay siempre un proceso esencialmente espiritual. Que esto
llegue a ser consciente o no, depende de los interesados. La elección de mis amigos
está determinada por mi imagen ideal del ser humano. Son los pocos elegidos de una
gigantesca oferta de personas que están disponibles para establecer contacto. De todas
formas, es irrelevante si he elegido a mis amigos conscientemente o si la unión
sencillamente «se produjo»: consciente o inconscientemente, en el trasfondo de la
selección está mi propio criterio. En los amigos busco la manifestación de mi imagen
ideal del ser humano. Por lo tanto, en cierta medida deben poseer las cualidades
correspondientes a esa imagen.
La imagen-guía del ser humano ideal (tema central de la casa 11) repercute en
distintas direcciones: por una parte escojo determinados amigos, por otra intento
realizar cambios en el mundo para que éste se acerque a mi ideal. Como existe una
infinidad de posibilidades de mejora de este mundo, en la casa 11 se encuentran una
gran cantidad de esfuerzos para lograr mejorar las condiciones para las personas del
mañana (en la casa 11 se piensa fundamentalmente en el futuro). Ninguna casa es tan
activa como ésta en cuanto a la planificación humanitaria.
Como Plutón es un planeta «superidealista» que quiere las cosas lo más perfectas
posible y, como está interesado en la dirección mencionada, en la casa 11 se esfuerza
por desarrollar un pensamiento «a lo grande», pues Plutón siempre amplifica la
naturaleza de las casas en las que se encuentra. Las «tendencias de mejora del mundo»
de estas personas están muy enfatizadas: Plutón desarrolla en ellas una «conciencia de
misión». La persona tiene la sensación de no estar trabajando según su propio guión
sino de tener una especie de «misión», en la que la «entidad ordenante» puede
definirse de distintas formas: puede considerar que se trata de una instancia espiritual
o, en el polo opuesto, de toda la humanidad. Esto depende de la estructura completa
del horóscopo.
Si bien el peligro de la casa 11 reside precisamente en esa «conciencia de misión», la
mayoría de personas reconocen aquí el verdadero significado de Plutón. El
egocentrismo entra raramente en juego pues apenas se produce identificación en
sentido personal con el asunto, ya que se parte de una dimensión superior. No
obstante, si se da el egocentrismo, la «conciencia de misión» puede llegar a
convertirse en un complejo mesiánico. Entonces, el yo se identifica de forma tan
fuerte con el «orden superior», es decir, con la «entidad ordenante» que cree ser ese
alto poder. Así se originan «los pequeños jesucristos». En estos casos, en el horóscopo
se encuentran simultáneamente posiciones del Sol fuertemente «dañadas», lo que hace
sospechar que se trata de procesos compensatorios; funciones de sustitución para una
autoconciencia fuertemente «lesionada» que no se ve capaz de conseguir nada con su
propia fuerza. Con esta posición de Plutón, de nuevo nos encontramos con
personalidades aparentes o funciones de super-yo.
En casos extremos puede darse el caso de un dictador espiritual que pretende traer el
bien al mundo con violencia y que, con su espada, quiere forzar a las personas a amar.
La dificultad de esta «mentalidad de cruzado» está en que, con ella, la persona quiere
compensar su complejo de inferioridad y para ello abusa de argumentos y
razonamientos espirituales. Este comportamiento puede tener consecuencias
desastrosas e incluso derivar hacia el crimen. No obstante, esto sólo ocurre en casos
extremos. En la mayoría de casos de posiciones de Plutón en la casa 11 se producen
comportamientos positivos. La persona posee una gran capacidad de compromiso y
está dispuesta a sacrificar mucho por sus ideas. Como resultado, muchas veces
consigue sus objetivos.
La obstinación con la que se ponen exigencias de perfección a los demás es un
indicador de la posible existencia de egos hinchados.
En la casa 11, Plutón trata de mejorar las condiciones existentes, de modo que, si bien
la persona está motivada por «el otro lado», está claramente orientada hacia «este
lado». Busca al Dios inmanente, la parte manifestada de Dios en la naturaleza y en la
humanidad. La motivación de su comportamiento es el amor hacia lo bueno; por este
amor la persona se emplea a fondo conscientemente y, de esta forma, puede llegar a
convertirse en un modelo de verdadera humanidad para los demás.
astro-api.es/docs/Pluton_en_las_casas

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